El Valencia CF pierde una vez más, esta vez en la isla.

Innecesaria expulsión de Munir sirve en bandeja el triunfo de Las Palmas. Y suerte que los últimos en la tabla no suman.

 

El efecto Voro se vio frenado en Las Palmas, donde el Valencia arrancó bien y salió vacunado víctima de varios errores demasiado groseros. Puede que fuera el mejor momento para visitar la isla, con Setién y sus hombres envueltos en mil y una batallas; con el Valencia sereno después de dos triunfos vitales para alejar el descenso, darse un respiro y recuperar toneladas de confianza. Dentro del partido en Canarias hubo varios, pero se deben resumir en dos: todo lo ocurrido hasta la rigurosa pero infantil expulsión de Munir y el aluvión amarillo que vino después. Antes de la roja el Valencia fue capaz de adelantarse y jugar de tú a tú, más tarde fue un juguete en manos de jugadores como Mesa, Viera o Boateng, crecido, sobre todo, con el viento a favor.

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FICHA TÉCNICA

Las Palmas 3
Javi Varas; Míchel Macedo, Lemos, Bigas, Dani Castellano; Montoro; Momo (Halilovic, min. 73), Roque Mesa, Vicente Gómez (Tana, min. 65), Jonathan Viera (Livaja, min. 77); y Prince Boateng

Valencia 1
Diego Alves; Joao Cancelo, Garay, Mangala, Gayà; Carlos Soler (Montoya, min. 87), Enzo Pérez (Mario Suárez, min. 46); Munir, Parejo, Nani (Zaza, min. 67); y Santi Mina
GOLES
0-1, min. 21: Santi Mina. 1-1, min. 42: Jonathan Viera. 2-1, min. 58: Lemos. 3-1, min. 61: Prince Boateng
ÁRBITRO
Santiago Jaime Latre (Comité Aragonés). Expulsó por dobla amonestación al jugador visitante Munir (minutos 48 y 51). Además, amonestó a sus compañeros Nani (min. 27), Enzo Pérez (min. 44) y Parejo (min. 64), y al local Roque Mesa (min. 82)
ASISTENCIA
20.427 espectadores en el Estadio de Gran Canaria

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El resultado de ayer es un sopapo a la euforia y deja al Valencia seis puntos por encima de la zona roja. Es decir, el encuentro del sábado ante el Eibar cobra toda trascendencia porque además del triunfo, está en juego -y más en Mestalla- todo aquello que este equipo, este nuevo equipo, había provocado en la afición valencianista. Esa pizca de ilusión. Resurgir contra el Eibar después del mazazo canario significa confiar en que otra temporada es posible, pero la empresa no será fácil porque la derrota anula a tres futbolistas para el sábado: Munir, Parejo y Nani, todos ellos por sanción.

Las Palmas acabó el choque como lo había empezado, porque salió al césped a gobernar el partido con Viera y Boateng como jefes. Pero el Valencia, definitivamente, parecía otro. Por eso Parejo se alineaba con Mina para presionar la salida de balón o Enzo Pérez recorría cincuenta metros un suspiro para evitarle un latigazo a Alves. Signos de compromiso. Fue lo que ya evidenció este nuevo Valencia contra el Espanyol y esa victoria sirvió para renovar los votos en Vila-real, donde sí se vieron avances en el juego, sobre todo en la parcela defensiva. Con paciencia y algún sobresalto se repuso del arreón inicial de Las Palmas, del ‘Quique, quédate’ del público pidiendo la renovación del técnico. Amasando el balón se afianzó el Valencia, sorprendente hasta para realizar una de las posesiones más largas de la temporada. Entonces era Las Palmas quien perseguía sombras, algo que no gusta y especialmente a ellos, un bloque pensado para la creación y el desparpajo.

 

Si Voro aplaudía por la respuesta del equipo, también los futbolistas parecían dejar atrás meses de actuaciones impropias. El Valencia, en esa primera parte, se vio mejor como grupo y lo hacía desde la progresión de algunos jugadores como Gayà, incapaz de entenderse con Prandelli y ya más cercano al Gayà todoterreno de hace dos temporadas. La primera ocasión nació por su banda, pero a Munir le vino grande el remate aéreo. Enzo, necesario, constructivo y destructivo en los mejores minutos del Valencia, insistió por la izquierda. Y ahí Gayà sí afinó: llegaba Mina en la carrera y puso la bota para batir a Varas.

La batalla por el dominio se la había apuntado el conjunto blanquinegro, obligado y eficaz para variar el rumbo porque Las Palmas le propuso que se echara al contragolpe. A Parejo le podía el ida y vuelta, pero la vocación ofensiva del rival permitía continuas llegadas al área de los canarios. El gol del Valencia llevó la desconexión a la materia gris, Mesa y Vicente Gómez, del equipo de Setién. Y en la zona de peligro, Boateng se perdía entre guerras con Garay y Mangala. Los dos, por cierto, son indiscutibles como titulares en el Valencia entre otras cosas porque la competencia es la que es. Ayer, no obstante, no lucieron al nivel del derbi. El argentino, entre resbalones, sufría con la velocidad de pensamiento de Viera. Mangala se desgastó lo suyo con Boateng y ya con el Valencia en la lona permitió el tercero de Las Palmas tras un fallo garrafal.

Sin ser una actuación redonda, el Valencia era dueño de un estadio donde todos los rivales sufren. El objetivo era alcanzar el descanso con la ventaja para subir las pulsaciones a los futbolistas canarias, pero nadie entiende el ritmo de la isla como Jonathan Viera. «Le he mandado unos días al rincón de pensar», dijo Setién para explicar el castigo que Viera sufrió contra el Deportivo por discutir una cuestión táctica. El ’21’ estaba con ganas de reconciliarse con la grada y a falta de tres minutos para el final dejó un golazo que celebró bailando. Todo Canarias en quince segundos. Pudo apretar más Garay, pero sin duda Viera encontró la rendija para dibujar una genialidad. Tocaba pensar en otra cosa.

Obviamente el tanto provocó la inmediata recuperación de Las Palmas y así salió tras el descanso. Más alegre e intuitivo, con suerte para ver cómo un disparo de Nani se iba por poco. Faltaba poco para la expulsión de Munir porque el colegiado había mostrado la amarilla al valencianista por casi nada. No era tarjeta la entrada de Munir, pero sí cometió la torpeza el ex del Barça de realizar, poco después, una entrada a destiempo que le mandó a la ducha. Con casi cuarenta minutos por delante, el Valencia empezó a entender que iba a ser casi imposible rascar algún puntos del Estadio de la isla, y más cuando Lemos -el central- se inventó otro golazo de falta (también se equivocó Jaime Latre) para certificar el triunfo de los isleños.

Con el nuevo esquema (4-4-1) y el Valencia fuera del partido, Boateng exhibió músculo para sentenciar tras el error de Mangala. Conseguir la tercera victoria consecutiva se había convertido en una utopía pese a los esfuerzos de Zaza (rabona incluida) por apretar el marcador. El Valencia regresó a casa de vacío. Los símbolos de recuperación, ayer quedó demostrado, no casan con los regalos. Y menos en Primera.

Safor Press

Periódico Digital plural, libre y defensor de los derechos humanos y fundamentales. Director: Ricardo Sánchez

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