El verano llegó… ¿quién dijo placer? por Katia Bañuls

Las temperaturas se han disparado, las playas se han llenado de turistas, y como cada año, las heladerías y cafeterías a la sombra, son los lugares más buscados, los viajes familiares se preparan con ilusión y los nuevos puestos de trabajo veraniegos acogen a muchos jóvenes, con ganas de comerse el mundo, y demasiada poca experiencia para saber que vale un peine.

 
Las zonas de ocio se frotan las manos, los vestidos se acortan, los chicos llenan los gimnasios, para luego, irse a la playa con la camiseta más apretada que encuentran en la tienda, y las dietas milagro se convierten en el tema de conversación de los bloques de apartamentos, que se llenan como plagas.

 
Hace años hasta servidora amaba el verano, deseaba que llegara el día en que se acababa el colegio y me iba, con mis amigos de pandilla, a pasar el día, como se dice vulgarmente, a la bartola, pero de eso ha llovido mucho, y ahora la veo, con diferencia, como una estación insufrible.

 

 

El calor que se siente cuando pones un pie en la calle es difícil de soportar, los niños se revolucionan y consiguen la desesperación de esos padres que, solamente desean tener un momento de paz, para tomarse una cerveza o un buen tinto de verano con los amigos, que no han visto durante el año, porque los trabajos de hoy en día dejan poco margen para la vida social.

 
Nos invade la apatía, la desgana, la pereza, la necesidad de dormir durante horas, bajo el frescor del ventilador o del aire acondicionado, y sufrimos cada vez que suena el teléfono proponiendo planes, que con estas temperaturas, no tienen sentido ni interés si son fuera del agua.

 
La parte buena, es que cogemos un color estupendo, eso sí, todo tiene su parte negativa, y vendrán los lunares y las pecan que estrenamos en nuestro cuerpo, para recordarnos lo delicada que es nuestra piel, y lo peligroso que resulta ahora mismo tomar el sol más allá de cinco minutos, el tiempo justo para que veas que tampoco se resiste.

 
Me encanta esa gente que se pasa el invierno agradeciendo que se va acabando, y que viene el verano, y luego, cuando llega, no era tan bonito como parecía, y necesitas empezar a pensar otra vez en que pronto pasará todo y volverá el frescor invernal, pero, y ahí viene la gracia, esto es una utopía, pues ahora el cambio climático ha generado que todo el año sea cálido, y el verano, puramente soporífero.

 
¡Si de amor ya no se muere, como dice la canción, tal vez sea porque el calor sea más rápido!

 

Katia Bañuls para Safor Press

Safor Press

Periódico Digital plural, libre y defensor de los derechos humanos y fundamentales. Director: Ricardo Sánchez

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