BENDITO AMOR DE MADRE por Katia Bañuls

Recuerdo como si fuera ayer cuando perdí a mi madre, pensaba que me iban a explotar los ojos de tanto llorar por su pérdida, pero las personas a veces somos como el acero, y todo se supera, aunque a las personas que la hemos perdido el día 6 de mayo es causa de grandes penas, ya que hay muchas familias celebrando ese día tan especial, y tan merecido por otra parte, pero mis líneas van hoy en forma de tirón de oreja a los hijos que pasan de puntillas por la vida.

 

 

Me gustaría decir que no conozco muchos casos de hijos e hijas que no dicen nunca te quiero por eso de que suena cursi, que no dan un abrazo por miedo a sentir algún tipo de extraña debilidad, que no pasan tiempo de calidad con esos padres que no nos damos cuenta, pero un día sin más desaparecen, y entonces ya no hay vuelta atrás.

 

Las palabras se quedan en el tintero, la casa se queda vacía y aquello que se pudo haber hecho se pierde entre sus paredes, y en muchos casos, nos arrepentimos después del momento pasado, que no disfrutamos cuando todavía era presente y que nos castigará el alma toda nuestra vida, así que no seamos insensatos y corramos a dar un abrazo a esa madre que espera al otro lado de la puerta con la sonrisa más grande por gris que haya sido el día, que siempre tiene la palabra de consuelo que necesitamos como si supiera que conejo sacar de la chistera en cada ocasión, y que también sabe permanecer callada si así lo requiere la ocasión.

 

Benditas madres, siempre sufriendo por las heridas en las rodillas que nos hacemos cuando somos pequeños, por las heridas del maltrecho corazón cuando nos enamoramos por primera vez, siempre pendientes de nuestras frustraciones para, de la mejor manera, subsanarlas, y sin perder nunca la fe en que todo irá bien.

 

Cuando no vemos el final del camino, nos alargan la mano y buscan la manera de que sigamos intentando caminar, hasta que nos vuelvan las fuerzas.

 

No sé si seré, si tengo hijos algún día , una buena madre a sus ojos, pero espero tener todas estas cosas que he mencionado hace un momento, que son las que recuerdo que tenía la mía y que tanto echo de menos.

 

Aprender a valorar a alguien solamente cuando lo echamos de menos es un gran defecto de las personas, y en este artículo, como ya he dicho, aprovecho mi sensación de vacío emocional en este sentido, pues perdí a mi madre hace ya demasiado, para pedir que la gente reaccione, y que el que se identifique como desapegado/a respecto a sus padres, vea la manera de dejar de serlo y empiece a vivirlos, amarlos y tratarlos de otro modo, que la vida no da una segunda oportunidad y sin duda, nos lleva un buen trecho de ventaja.

Katia Bañuls. Licenciada en Psicología

Catiasofiabb@gmail.com                    

 

 

 

Safor Press

Periódico Digital plural, libre y defensor de los derechos humanos y fundamentales. Director: Ricardo Sánchez

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