Incultura, la plaga de nuestro tiempo por Katia Bañuls

Vivimos en un mundo infinitamente distinto al que pudieron vivir nuestros antepasados.
No hace tanto un teléfono móvil era un aparato extraño que servía solamente para hacer llamadas de urgencia, la televisión se veía sin necesidad de tener cuatro mandos para cada vez que te da por cambiar de canal, y hablar de redes sociales era hacerlo en chino.

 

 

El mundo ha cambiado, se ha modernizado, ha hecho grandes avances, nos da un montón de facilidades para ser más sabios, más cultos y para disponer de la mejor de las educaciones, pero al contrario de lo que pudiera parecer, cada día somos más ignorantes e incultos, y no es broma.

 

Es preocupante el nivel de dejadez por los libros de la gente joven por pasar las horas muertas viendo su Facebook, actualizando su perfil de instagram o consumiendo televisión basura hasta que vence el sueño.

 

No hablemos ya de lo mal que está escribiendo la juventud a causa, en gran medida, del uso desmesurado de esa aplicación maravillosa en que, en el intento de reducir las palabras que se pueden escribir por segundo, nos dejamos la mitad de letras, consiguiendo que el pobre diccionario de la lengua española se esté quedando desfasado, hasta el punto de que se está intentando colocar algunos de esos desvaríos, por usarse con frecuencia, en el lenguaje formal, cosa fuera de toda lógica, pero que visto lo visto, ya no me extrañaría.

 

Al final, los niños/las niñas del mundo moderno que estamos creando no sabrán ni leer ni escribir, algo que pasaba en tiempos de guerra por pura necesidad, pero que en estos momentos es un insulto a los avances que tanto costó conseguir.

 

Me gustaría pensar que un día todos estos nefastos avances pararán y nos daremos cuenta que estamos creando una sociedad devastada de cultura, pero creo que vamos a ir a peor, y lo malo es que se nos va pegando a todos, incluso al más culto del mundo ya le da por acortar los mensajes, de tanto verlo.

 

Es verdad que el mundo es mejor cuando te puedes comunicar con alguien que vive en la otra punta del mundo en cuestión de un minuto, cuando las personas nos podemos ver a través de una pantalla de teléfono cuando así lo necesitamos, como si no hubiera distancia que nos separase, si tienes un millón de canales entre los que elegir, para los que odiamos, y me incluyo en esta definición, ver siempre lo mismo, pero no es necesario perder el hilo de la realidad y no cuesta nada seguir teniendo la paciencia de escribir frases completas cuando escribimos un mensaje, o leer un libro de tanto en tanto, aunque sea en un formato digital, para no olvidar como era eso de la lectura.

 

Y es que la incultura de un pueblo es el principio de su fin.

KATIA BAÑULS ES PSICOLOGA – Escribe para Safor Press

mail: catiasofiabb@gmail.com

Safor Press

Periódico Digital plural, libre y defensor de los derechos humanos y fundamentales. Director: Ricardo Sánchez

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