Fin a 98 días de estado de alarma en plena pandemia: lo que hemos aprendido y lo que nos queda

Este domingo comienza una nueva etapa en la pandemia: en tres meses se ha pasado de rozar el colapso de las UCI a casi volver a la normalidad. Los focos están bajo control y los servicios sanitarios tienen el reto de seguir controlando los nuevos casos y sus contactos con las fronteras abiertas.

 

 

El Gobierno declaró el estado de alarma el pasado 14 de marzo. Ha sido la primera vez en la historia de la democracia en la que se ha tenido que recurrir a este instrumento para controlar la movilidad de toda la población. El confinamiento marcó los meses de marzo y de abril. La desescalada, que este domingo llega a su fin, ha marcado los meses de mayo y junio. Pero la nueva normalidad ya está aquí. España pasa a una nueva etapa de la pandemia.

 

La situación ha cambiado mucho desde el mes de marzo, y la sociedad con ella. La crisis que hizo tambalear llegó como nadie esperaba, en forma de pandemia, y conlleva consecuencias devastadoras en la vida de la gente; en su salud, en su educación y en su economía. Nadie estaba preparado, pero pasamos casi de un día para otro a uno de los confinamientos más duros de toda Europa.

 

Aún no se sabe a ciencia cierta cuando entró el virus en España. Ni de qué forma se expandió. Lo único que se puede afirmar es que cogió a todos los organismos, internacionales y nacionales, sin estar preparados. Cuando las autoridades sanitarias detectaron al virus, ya había transmisión comunitaria. La situación en Italia ya nos avisaba del peligro, pero realmente fue la de España la que puso en alarma al resto de Europa.

 

El día 31 de enero fue cuando se detectó el primer caso confirmado de coronavirus en España correspondiente a un ciudadano alemán que se encontraba en observación tras tener conocimiento de que había tenido un contacto estrecho con un paciente diagnosticado de infección.

 

Desde entonces hasta marzo se pensaba que no había transmisión comunitaria. Pero varios casos detectados en Madrid alarmaron a todas las autoridades. Aún sin tener muy claro qué sucedía, el Gobierno de la Comunidad de Madrid y el Gobierno central anunciaron que se cerraban las escuelas y las universidades y se recomendaba el teletrabajo. Estas decisiones se sucedieron por las comunidades autónomas hasta que Gobierno decretó el estado de alarma.

 

El confinamiento, pese a las críticas de la oposición, ha sido la herramienta más útil para frenar la expansión del virus. Coinciden todos los expertos de Salud Pública consultados por este medio a lo largo de la emergencia. Los países que apostaron por dejar que el virus se movieran para crear inmunidad han tenido que ir reculando con el paso de las semanas. Además, hay claros datos asistenciales que muestran la necesidad de tener que frenar para que no llegáramos a un colapso total.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha comparecido este viernes junto al ministro Salvador Illa. Ambos han explicado la situación en la que nos encontramos y cómo ha evolucionado en este tiempo: las camas de las UCI rodearon el colapso, como ha reconocido Simón, y el sistema sanitario tuvo que duplicar su capacidad en un mes. Hasta 5.500 personas con covid pasaron por estas unidades de cuidados intensivos llegando a ocupar el 85% de la capacidad total.

A fecha de este jueves, hay 312 personas ingresadas en intensivos. Unos servicios que casi vuelven a su normalidad, aunque mantienen sus camas por encima de la capacidad normal para estar más preparados ante un brote sin controlar.

Las camas de Urgencias también están cerca de su normalidad. En la segunda semana de abril casi la mitad de camas (85.000) estaban ocupadas por personas con covid. Ahora son menos de 2.000.

Pero, lo que más ha mejorado en este tiempo, ha sido la capacidad de detección. Cuando todo comenzó podían pasar hasta 15 días entre la fecha en la que un enfermo iba a un centro sanitario, se le realizaba una prueba PCR y se notificaba como caso. Ahora pasan entre 24 y 48 horas. También ha aumentado mucho el número de PCR que se realizan: durante el pico de la pandemia sólo se realizaban a los casos más graves. Ahora se realiza esta prueba a cualquier persona que presente síntomas y se empieza a realizar también a los contactos estrechos de un caso confirmado.

 

El sistema de vigilancia también ha ido cambiando mucho según los objetivos de las autoridades sanitarias: se ha pasado de pedir a las comunidades autónomas que se pase información agregada a individualizada. Como explicaron Illa y Simón a los periodistas este viernes, en todas las enfermedades se recoge información individualizada de cada caso. Cuando estábamos en el pico de la pandemia, pasó a recogerse información agregada por el alto volumen de trabajo.

 

El 11 de mayo volvió a pedirse información individualizada. Varios epidemiólogos consultados por Público indican que fue un antes y un después en la recogida de datos: se rompieron las series, pero no era lo más importante para conocer la evolución del virus. Desde ese momento, se recogía información de cada caso, la evolución de la última semana en cada serie y se hacía el estudio de contactos.

 

Ahora se continúa y mejora los sistemas de vigilancia, pero el proceso parece estabilizarse tras dos semanas corrigiendo la serie de defunciones y con una serie estable de nuevos casos. Durante el último mes y medio se han detectado 34 brotes, nueve están en activos. El ministro Illa ha asegurado que todos están bajo control, aunque fuentes gubernamentales no han dado los detalles sobre estos nueve focos activos.

 

Eso sí, se sabe que la mayoría de brotes están asociados a centros sanitarios, residencias de mayores, mataderos, explotaciones agrícolas y, en menor medida, a «actuaciones incívicas» o casos importados.

 

Estos últimos son los que más preocupan a los expertos y a los servicios sanitarios. El virus continúa moviéndose por el mundo. Este viernes se han registrado 150.000 nuevos casos confirmados, la mayor cifra alcanzada en 24 horas. La Organización Mundial de la Salud ha alertado de que la pandemia «se está acelerando» y su epicentro está ahora en América.

 

Controlar el estado de salud de los personas que crucen las fronteras de nuestro país dependerá de Sanidad Exterior, un servicio (como Salud Pública) que ha sido olvidado durante años y que necesita refuerzos para poder cumplir con su papel. El ministro Illa ha anunciado que se reforzará desde este domingo con cien profesionales. Este 21 de junio llega la apertura de fronteras con la UE y el Espacio Schengen. Para el resto de países las fronteras seguirán registridas hasta el 1 de julio.

 

Este nuevo reto se afrontará con mejor capacidad asistencial y con varias lecciones aprendidas: las camas se mantienen, los refuerzos en hospitales también y los servicios de Atención Primaria, Salud Pública y Sanidad Exterior deben deben ser aún más reforzados para mejorar aún más la capacidad de detección y evitar que un brote no se controle.

 

Fuente: Público

Safor Press

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