La infidelidad es uno de los temas favoritos de las películas, pero lamentablemente también nos encontramos con un gran número de personas que son infieles a sus parejas, aprovechando el mínimo descuido de nuestro compañero de vida, y me parece necesario dedicar unas líneas a este tema, delicado pero necesario de tratar.
Para empezar, decir que estas líneas no son una crítica a la persona infiel, cada persona puede hacer con su vida y con su cuerpo lo que quiera, lo que le pida la piel, pero, sin duda, ser infiel no es bueno, estamos hablando de traición a la persona a la que amamos y estropear una relación bonita, con una persona especial, por satisfacer una necesidad física me parece, al menos a mí, una bajeza, pero como he dicho antes, dios me libre, no estoy juzgando a nadie, solamente aconsejando desde la prudencia que, si nos importa alguien, no le hagamos pasar semejante trago.
La persona a la que se le ponen los cuernos, como vulgarmente se dice, no se recupera nunca, aunque te perdone en un acto de generosidad, se genera en esa persona un gran sentimiento de inseguridad que lo acompaña el resto de su vida, y eso no hay terapia que lo cure, ni pareja fuerte que lo aguante.
El cuerpo nos pide marcha muchas veces, pero no hay que buscarla en otros brazos que no sean los que te sostienen en la vida, y si eres proclive a querer tener una pareja sexual distinta cada dos semanas, oye, nadie va a criticarte por ello si haces bien las cosas y lo manejas desde la soltería, sin herir los sentimientos de nadie.
Ser infiel es fácil, estamos metidos en la vorágine de una sociedad en que parece hasta normal, pero no le debemos quitar valor a la pareja por darnos un capricho, que con nuestro compañero se puede tener todo, y no me vale que si pasan años junto a la misma persona se pierde la pasión, que para eso está la imaginación, para encontrar salidas al hastío.
Excusas de mal pagador, que se suele decir, es lo que me parece que dan los infieles cuando dan los argumentos para justificar lo que han hecho.
Todos en algún momento hemos tenido un momento de debilidad en nuestra pareja, la sensación de poder salir inmunes de cometer una infidelidad, y las ganas de probar lo ajeno por unas horas, pero como terapeuta de pareja y como persona con malas experiencias en dicho terreno, mi consejo final es que valoremos lo que tenemos en casa, y si no lo vamos a poder valorar, que soltemos amarras y disfrutemos de otro modo, sin hacer daño a nadie, que al final estas cosas pasan factura y perdemos a una persona buena por un rato de diversión que no lleva a ningún sitio.
¡Vivir sin herir a nadie es la manera más sana de asegurarnos que nos quieran como nos merecemos!
Katia Bañuls es Psicóloga – Escribe para Safor Press
Catiasofiabb@gmail.com


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