Vox exprime el ‘caso Malasaña’ para relanzar su discurso de odio contra personas LGTBI, mujeres y migrantes

Como sucedió en julio tras el asesinato del joven Samuel al grito de «maricón», el partido de extrema derecha ha reactivado sus amenazas de llevar a los tribunales a todo aquel que le vincule con el crecimiento de los actos violentos, lo que supone un nuevo claro ataque a la libertad de expresión.

El caso de Malasaña ha vuelto a hacer saltar todas las alarmas en materia de derechos. Y es que, pese a los datos objetivos e indiscutibles que reflejan un aumento de los delitos de odio en España (en los seis primeros meses de 2021 se han incrementado en un 9,3% con respecto al mismo periodo de 2019), la ultraderecha, como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones, ha aprovechado este caso aislado para relanzar sus mantras y poner en el disparadero a personas LGTBI, a mujeres y a migrantes. Y, como siempre, todo en el mismo saco.

 

Desde que este martes por la tarde se confirmara la falsedad de un episodio que había supuesto la punta de la lanza de esta lacra (en lugar de extinguirse, se ha expandido en los últimos años), tanto las organizaciones que representan al colectivo LGTBI como el Gobierno y los representantes de las diferentes fuerzas progresistas han elevado su voz para impedir que este caso oculte el resto de agresiones. Y es que, los ataques homófobos no solo han aumentado en cifra, sino que han ido adoptando un carácter «más violento», tal como reconoció el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

 

Entre el pasado lunes y la mañana del martes, Vox aprovechó este asunto para criminalizar a los migrantes, colectivo al que acusa constantemente (mediante datos falsos) de estar detrás de todas las agresiones que se producen en España. «Los gays saben que pueden pasear más tranquilamente por las calles de Varsovia o de Budapest que por las de Molenbeek (barrio de Bruselas) o algunas del centro de Madrid», pronunció Iván Espinosa de los Monteros. Todo ello bajo el falso discurso de que la violencia no tiene género, negando la violencia machista, pero sí nacionalidad.

En las últimas horas, como suele ocurrir con el recurrente mito de las denuncias falsas por violencia machista (las condenas por denuncias falsas representan un 0,03% del total de denuncias entre 2009 y 2020), la extrema derecha se ha aferrado a este caso concreto para potenciar su discurso de odio contra aquellos colectivos sobre los que centra sus discursos homófobos, machistas y xenófobos.

A pesar de las agresiones homófobas de los últimos días confirmadas en Melilla, Toledo, València y Vitoria, Espinosa de los Monteros ha cuestionado la conveniencia de celebrar la comisión de seguimiento del plan de lucha contra los delitos de odio, convocada para este viernes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para impulsar nuevas medidas que hagan frente a la oleada de violencia homofóbica.

Vox ataca nuevamente a la libertad de expresión
De nuevo centrándose en este hecho «anecdótico» (tildado así por Marlaska), dirigentes de la formación que preside Santiago Abascal han tratado de tergiversar las advertencias sobre el vínculo existente entre el aumento de los delitos de odio y sus discursos y propuestas para retroceder el avance de las conquistas sociales. De este modo, los representantes del partido ultra, una vez más, han salido en tromba a denunciar un hipotético ataque contra la organización al mismo tiempo que han hecho alarde de la ruptura de «consensos» que parecían alcanzados hasta su llegada a las instituciones.

También, mientras la formación dirige sus discursos contra los supuestos «lobbies LGTB y feministas», asegura representar precisamente a los miembros de estos colectivos. En este sentido, cabe recordar que esta misma semana, el partido ultra ha difundido el bulo de que el joven que fue víctima de una agresión homófoba en la localidad toledana de Velada «era militante de Vox», un aspecto desmentido por el propio protagonista.

Asimismo, como sucedió en julio tras el asesinato del joven Samuel al grito de «maricón», el partido de extrema derecha ha reactivado sus amenazas de llevar a los tribunales a todo aquel que le vincule con el crecimiento de los actos violentos, lo que supone un nuevo claro ataque a la libertad de expresión. «Perseguiremos desde el tuiteo más anónimo hasta el activista disfrazado de periodista más famoso. Se va a acabar la impunidad», advirtió su portavoz en la Cámara Baja.

Con todo, tanto Vox como PP y Cs han aprovechado el caso Malasaña para exigir la dimisión de Marlaska. En el caso de estas dos últimas formaciones, especialmente el PP, han salido en defensa del partido de extrema derecha al desvincular el aumento de las agresiones homófobas con el discurso de odio, una equiparación que tachan de «injusta», como esgrimió el alcalde de Madrid y el portavoz nacional del PP, José Luis Martínez-Almeida.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante los medios de comunicación tras visitar el Centro Integrado de Formación Profesional de La Laboral, en Gijón.

Un punto de inflexión para implantar nuevas medidas
El suceso de Malasaña, pese a que fue una invención, ha servido además para evidenciar una cruel realidad que ya comenzó a despertar conciencias tras el asesinato homófobo de Samuel en A Coruña. Esto es, una denuncia falsa no puede borrar la realidad que sufren las personas del colectivo LGTBI en pleno 2021. Por ello, el Ejecutivo ha defendido la necesidad de mantener la convocatoria de la comisión de seguimiento del plan de lucha contra los delitos de odio, que se celebra este viernes.

Asimismo, dado el incremento de los ataques homófobos, Pedro Sánchez instó este martes en la reunión interparlamentaria del grupo socialista a «tomar esto como una prioridad» y aprobar la Ley para la igualdad de trato y no discriminación —conocida como ley Zerolo—, la cual está pendiente de un impulso en las negociaciones entre los partidos que sostienen el Ejecutivo. Del mismo modo, el Ministerio de Igualdad acelerará los trámites de la Ley para la Igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, que recibió el visto bueno del Consejo de Ministros a finales de junio.

 

Con todo, la mayoría de las fuerzas que componen el arco parlamentario han insistido en la importancia de «tomar cartas en el asunto» para frenar los discursos de odio alentados por Vox. «No se trata de utilizar este riesgo de ‘o nosotros o la ultraderecha’ como argumento electoral; es que si no se pone pie en pared, si no se avanza en derechos y libertades, se sigue alimentado la agenda del odio que marca la ultraderecha. Hay que cortar el auge de la extrema derecha; es algo que le corresponde a ustedes como Gobierno y a nosotros como diputados democráticos», ha advertido este jueves la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, durante la comparecencia del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños.

 

Fuente: Pilar Araque Conde- Público

Safor Press

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